lunes, 1 de abril de 2013

En esos momentos de duda




A menudo sucede que el momento en el que la sumisa se encuentra más indefensa y más sola es en los primeros momentos al iniciar su relación con un Dominante. Puede parecer paradójico, pero muchas veces, sobre todo cuando es la primera  vez, ocurre que es precisamente entonces cuando la sumisa tiene la cabeza un lío y puede llegar incluso a abandonar y olvidar todo aquello que siempre había deseado. En esos momentos se acumulan las preguntas y los miedos. El miedo a fracasar, el miedo a no estar a la altura, el pensar que sus límites pueden hacer que él la deje, el no saber como comportarse o como encajar todos esos sentimientos que llegan de una forma inesperada. Es algo comprensible una vez que tiene que colocar todo nuevamente en su vida. La entrega tiene consecuencias y unas de ellas es tener que asumir una nueva forma de vivir y de convivir con los sentimientos.
En esos momentos lo más importante es no comerse esas preguntas, no asumir sola esos miedos, esa confusión interior y pedir ayuda, hablar, explicar a otra persona lo que se siente. Naturalmente hacerlo con su Dueño, porque él tiene que saber lo que está pasando por la cabeza de su sumisa y porque la entrega implica también sinceridad y abrirse al Dominante por mucho que cueste. Pero también con otras sumisas o con algún Dominante amigo, porque todas esas cosas que se sienten al mismo tiempo y que parecen difíciles de controlar, son sentimientos que han sido vividos antes por otras personas y compartirlos con ellas que han pasado por esa experiencia hace que todo vuelva a su sitio y que todo vuelva a ser normal.

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